domingo, 22 de noviembre de 2015

EL CEREBRO ADICTO

Introducción.

En este contexto trataremos de entender como el cerebro se hace adicto y como el consumo de diferentes sustancias ya sean drogas, alcohol o tabaco repercuten en el cerebro haciendo de esto una enfermedad muy grave de necesidad de consumir diferentes sustancias, el problema no repercute solo en la salud sino también en el ámbito familiar y laboral, el consumo de diferentes sustancias puede ser muy dañino para nuestro cerebro existen drogas que no por ser de origen natural dejan de ser peligrosas y muy dañinas para nuestro cerebro, veremos que este tipo de enfermedad es tratable y curable y veremos los problemas mentales y vulnerables, así como las consecuencias a las que nos lleva el consumo inadecuado de todas estas sustancias.

El cerebro adicto.

La ciencia comenzó a estudiar la conducta adictiva en la década de 1930 en estos años pensaba que las personas adictas a las drogas y al alcohol tenían una moralidad deficiente y carecían de fuerza de voluntad, se le considero un problema moral y no de salud como se sabe hoy en día, así, en lugar de diseñar acciones preventivas y terapéuticas, se optaba por el castigo y se etiquetaba negativamente a los adictos. Hoy en día se ha ido transformando nuestra comprensión de las adicciones y la imagen del adicto. La investigadora mexicana-estadounidense Nora Volkow observó en imágenes cerebrales la influencia de las drogas sobre diversas zonas del cerebro y encontró la causa física de la dependencia de sustancias como la cocaína y los opioides. Esto llevó a entender por qué los pacientes, aunque quisieran, no podían dejar las sustancias por sí solos, sino que realmente necesitaban tratamiento"

Efectos de algunas sustancias:

Nicotina. Estimulante que se encuentra en cigarros y otras formas de tabaco. Es muy adictiva y al fumarse eleva el riesgo de cáncer, enfisema, trastornos bronquiales y problemas cardiovasculares.

Alcohol. Su consumo puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos. Las áreas cerebrales especialmente vulnerables a esta droga son la corteza cerebral (funciones ejecutivas), el hipocampo (memoria y aprendizaje) y el cerebelo (coordinación de movimientos). Mariguana. Puede dañar la memoria y el aprendizaje de corto plazo, la capacidad de concentración y la coordinación. Aumenta el ritmo cardíaco y puede perjudicar los pulmones, así como elevar el riesgo de desarrollar psicosis en personas vulnerables.

Inhalables. Sustancias volátiles que se encuentran en muchos productos caseros, como pinturas, pegamentos y algunos aerosoles. Son extremadamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones, los pulmones y el cerebro.

Cocaína. Estimulante que por la brevedad de sus efectos se suele consumir varias veces en una sola sesión. Puede provocar graves consecuencias médicas relacionadas con el corazón y los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo.


Enfermedad crónica

La adicción es una enfermedad que progresa por etapas, en la primera etapa las personas utilizan sustancias para alcanzar la euforia que brindan, pero este consumo de drogas se convierte muy rápido en enfermedad en quienes las utilizan en forma crónica, el cerebro se adapta a las sustancias y aparecen los primeros síntomas de dependencia. Algunos signos que sugieren adicción: consumir la droga de manera regular, imposibilidad de dejarla, gastar en droga más de lo que se tiene, extralimitarse para obtener droga (incluso robar) y sentir que se necesita la droga para funcionar cotidianamente.

Cuando se abusa de las drogas se alteran algunas zonas del cerebro como el tallo cerebral, que controla el ritmo cardíaco, la respiración y el sueño; la corteza cerebral, que procesa la información sensorial y nos permite pensar, planear, resolver problemas y tomar decisiones, y el sistema límbico, donde se aloja el llamado circuito de recompensa del cerebro. Al ingresar en el cerebro las drogas obstaculizan su sistema de comunicación e interfieren en el proceso normal de intercambio de información neuronal.


La mayoría de las drogas interfieren con la actividad de un neurotransmisor llamado dopamina, que desempeña un papel fundamental en las sensaciones de placer. El cerebro está condicionado a repetir conductas que permiten la supervivencia y las drogas actúan produciendo una activación mucho mayor de la que ocurre en las situaciones naturales de recompensa.

El cerebro pierde la capacidad de sentir placer por las recompensas naturales, pues se acostumbra rápidamente a las dosis masivas" de dopamina que se producen al consumir una droga, y lo hace reduciendo su producción natural, o bien disminuyendo la cantidad de receptores que captan la señal de este neurotransmisor. Cuando falta la droga el cerebro ya no cuenta con dopamina suficiente y la persona deja de disfrutar cosas naturalmente placenteras, lo que conduce a la apatía y a la depresión, se desarrolla tolerancia a la droga. En el individuo que ha llegado a esta etapa, la falta de droga provoca el llamado síndrome de abstinencia, con síntomas como ansiedad, irritabilidad, náuseas, insomnio, episodios de sudoración, temblores y psicosis, y puede llevar a la muerte.


Biología y ambiente.

Los factores genéticos más o menos explican 40 o 60% del riesgo total. El resto son factores ambientales, sociales, culturales, dietéticos. Existen personas sin riesgo genético absoluto. No se trata de uno o cuatro genes que sean malos. Tenemos miles de genes. A fin de cuentas, el que se manifieste el comportamiento adictivo dependerá tanto de lo genético como del entorno. Así, incluso si un individuo tuviera genes que propician el comportamiento adictivo, si en su entorno no se usan drogas o si su comunidad de compañeros y amigos no las consume, será muy improbable que el individuo desarrolle adicción simplemente porque hay una interacción positiva y robusta entre la parte biológica y la parte ambiental.
Algunas personas pueden definirse como más vulnerables, pues tienen un riesgo mayor de desarrollar una conducta de abuso de sustancias; son las personas proclives a conductas de riesgo o a la búsqueda de novedades.


Principales factores de riesgo:

  • Conducta agresiva temprana
  • Habilidades sociales deficientes
  • Ausencia de supervisión paterna
  • Compañeros/amigos que abusan de sustancias
  • Disponibilidad de la droga
  • Pobreza…


y de protección:
  • Autocontrol
  • Relaciones positivas
  • Supervisión y apoyo paterno
  • Información
  • Políticas contra el uso de drogas
  • Cohesión comunitaria
  • Dependencia Física.


Hay sustancias que por sí mismas son muy adictivas; por ejemplo, la heroína. Desde que se usa por primera vez provoca una modificación estructural del cerebro. Otras sustancias adictivas como el alcohol, el tabaco y la benzodiazepina (medicamento psicotrópico que actúa sobre el sistema nervioso central) producen dependencia muy rápido en las personas propensas.
Para que se desarrolle una adicción importa igual lo adictiva que sea la droga, su disponibilidad y lo aceptable que la considere la sociedad.
Entre los humanos hay tres veces más adictos a la nicotina que a la cocaína y esto tiene que ver con que la nicotina es más fácil de adquirir y su consumo es más aceptado por la sociedad. En el caso del alcohol, otra droga de fácil acceso y con amplia aceptación social, entre el 10 y el 15% de las personas que beben desarrolla la dependencia. Uno de sus principales síntomas es el aumento de la tolerancia; es decir, se necesita beber más para experimentar los efectos deseados. La tolerancia se desarrolla muy rápido.


La adolescencia factor de riesgo.

Los adolescentes suelen tomar sus decisiones a partir de las emociones y no del juicio y el raciocinio, es más probable que abusen de las sustancias. El problema principal es que en esa etapa de desarrollo el cerebro es mucho más vulnerable. "La adolescencia es una época en la que se están desarrollando todas las conexiones y exponer el cerebro a las drogas a esa edad tiene consecuencias mucho más dañinas", los daños que causa la mariguana en el cerebro pueden ser reversibles en las personas que la empiezan a consumir en la edad adulta, pero no hay evidencia de que lo sean cuando el abuso comienza en la adolescencia.
Al reunir a todas las personas que han estado expuestas una o más veces al uso de sustancias, controlando todas las demás variables, hemos encontrado que quienes desarrollan dependencia generalmente comenzaron a usar drogas dos años antes que aquellos que no la desarrollaron. Aunque el punto de corte son los 17 años, para el caso de la mariguana tenemos el riesgo incrementado hasta los 26 años. Esto significa, según la especialista, que los adolescentes no deben ni beber, ni fumar, ni usar otras drogas y que tenemos que trabajar con todas las políticas públicas que nos ayuden a protegerlos.



Problemas mentales y vulnerabilidad.

Otro grupo de riesgo está formado por las personas que tienen algún tipo de padecimiento mental, como bipolaridad o esquizofrenia. "Sabemos que existe un gran porcentaje de comorbilidad, es decir, de presencia de dos trastornos simultáneos: la adicción y una enfermedad mental. Aproximadamente 60% de las personas con problemas de abuso de sustancias tienen también una enfermedad psiquiátrica.  Las fobias que surgen más o menos a los siete años. Si este niño llega a la edad adulta sin encontrarse con las drogas o con el alcohol, probablemente ya para entonces podrá resolver su problema. Si en su adolescencia prueba el alcohol y descubre que éste reduce la ansiedad, confundirá ese efecto con la solución de sus problemas y será mayor el riesgo de que desarrolle dependencia. Ya adulto seguirá teniendo el problema de la ansiedad y además una adicción. Es importante identificar lo más pronto posible a la gente que padece enfermedades psiquiátricas o, en general, que es más vulnerable a caer en adicciones. El uso de drogas como la mariguana en edades tempranas aumenta el riesgo de depresión. Algo similar sucede con la esquizofrenia, cuyo riesgo aumenta entre una y siete veces en quienes empezaron a fumar mariguana antes de los 25 años.


Consecuencias conductuales, familiares y sociales.

Todas las adicciones pueden tener graves consecuencias para la salud y las relaciones humanas y, por tanto, para el bienestar personal, familiar y social. Este trastorno afecta varios circuitos cerebrales.
También el aprendizaje, con la memoria, con el control de emociones, con la toma de decisiones; son varios circuitos. Todos interactúan entre sí y muestran una disfunción en el adicto. Y dependiendo de la sustancia y del tiempo que se haya empleado, los efectos sobre la salud pueden ir de enfermedades cardiovasculares, enfisema o cáncer, al desarrollo de trastornos mentales irreversibles.
Siendo adicto se corre también el riesgo de sufrir o infligir a otras personas algún daño no intencional, o de incurrir en actos de violencia o delitos por influencia de las drogas o de la abstinencia.
Las drogas también son un problema social con muchas facetas porque tener un adicto en la familia la modifica, afecta su calidad de vida y tiene un impacto emocional, económico y social.
Por tanto, el tratamiento debe definirse según la persona, el tipo de sustancia, el ambiente en que vive y sus recursos, internos y externos. No se intenta resolver únicamente el problema bioquímico, sino considerar al individuo y su contexto: su familia y su lugar de trabajo. En definitiva, se requiere una terapia multidimensional que procure entrenar nuevamente un cerebro que aprendió algo totalmente anormal, pues la adicción, en última instancia, es una enfermedad de aprendizaje.
En consecuencia, la recaída no debe considerarse como el fracaso del tratamiento; sólo indica que éste tiene que repetirse.


El mejor enfoque: la prevención.

Para prevenir tenemos que evitar todo lo que sabemos que es dañino y tratar de promover y enaltecer lo que sabemos que es positivo. Entre los factores negativos se encuentran, por ejemplo, los padres adictos, la pobreza extrema, la mala nutrición, la falta de ejercicio, así como un ambiente que no sea confiable para los chicos y, desde luego, un entorno de violencia. Deben evitarse esas actividades desafiantes, o de franca delincuencia porque todo lo que promueve un ambiente saludable por fuerza va a reducir el riesgo absoluto de abuso de sustancias.
Tenemos que trabajar para que se deje de vender alcohol a los adolescentes, lo que sucede incluso en tiendas establecidas que funcionan las 24 horas. También hay que frenar la disponibilidad de inhalables y de cigarros sueltos. Proteger a los adolescentes de las drogas es fundamental, "pues toda la evidencia de salud pública nos habla de un riesgo mayor" en la adolescencia.

CONCLUSIONES.

Como hemos visto en el transcurso de esta investigación, el consumo de las drogas no es una cosa de moralidad sino es una enfermedad que afecta a los individuos de manera progresiva, dañando órganos importantes del cuerpo humano tal como lo es el cerebro, además de causar severos daños neuronales daña el autoestima y tiende a ser una necesidad fisiológica incontrolable, así que para prevenir todo esto tenemos que tener más cultura con respecto a la prevención de drogas explicando a los hijos las graves consecuencias que tendrán al consumir drogas sean cual sean. Combatir el consumo de las drogas depende de todos nosotros.
El motivo por el cual he elegido este tema es porque es de suma importancia la prevención al consumo de drogas ya que he visto casos que las drogas han destruido familias completas, partí en mi investigación desde mi conocimiento real de esta situación.



Fuente: National Institute on Drug Abuse
http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto
Ruiz Loyola Benjamín, ¿Cómo ves? Las drogas, Col. ¿Cómo ves?, No. 3, UNAM, México, 2002

miércoles, 21 de octubre de 2015

¿Qué es ser un estudiante en línea?

El uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación han venido a transformar la forma en como interactuamos, un ejemplo de ello, es la creación de escuelas virtuales, esta modalidad de estudios presenta nuevos retos y desafíos para todo aquel que aspire a convertirse en un estudiante en línea.


 Las etapas y evolución de la modalidad abierta y a distancia:
· Etapa 1 Modalidad por correspondencia (los medios para el aprendizaje eran      materiales impresos y servicios postales)
· Etapa 2 Enseñanza multimedia (Se usaban medios de comunicación como el  teléfono, la televisión y medios audiovisuales)
·  Etapa 3 Telemática (inserción de las telecomunicaciones con otros medios  educativos)
·  Etapa 4 Enseñanza colaborativa basada en internet (se utilizan recursos que pueden ser enviados por web, el estudiante participa como auto gestor).

En un entorno virtual no hay lugar para un aprendizaje pasivo y dirigido, el cual se caracteriza por la sumisión del alumno ante el conocimiento absoluto e inapelable del profesor; sino que, a partir de aquí tendrás que convertirte en un agente activo de tu propio aprendizaje.
Características:
·    Actitud proactiva
·    Compromiso con el propio aprendizaje
·    Conciencia de las actitudes, destrezas, habilidades y estrategias propias
·    Actitud para trabajar en entornos colaborativos
 Metas propias
Aprendizaje autónomo y Autogestivo.

Retos: Dejar atrás el aprendizaje dirigido, evita memorizar y repetir el conocimiento, dejar atrás los entornos competitivo, gestión y administración del tiempo, destrezas comunicativa.

Mitos relacionados con la educación en línea:
·  Es fácil y sencillo estudiar en línea, solo hay que estar en la computadora y ya.
·   No hay que leer nada, basta con copiar y pegar la información que encuentre en la red.
·   Como no me conocen (físicamente), puedo dejar de estudiar en cualquier momento
Estos mitos son totalmente falsos, ya que ser un estudiante en línea no es fácil ni difícil, basta, con aplicar estrategias y acciones que te permitan auto gestionar tu aprendizaje.

 Recuerda que el verdadero aprendizaje no se basa en consumir ideas o información, sino en apropiarte del conocimiento.

Fuentes de informacion:  
Bautista, G., Borges, F., & Forés, A. (2006). Didáctica universitaria en Entornos Virtuales de Enseñanza-Aprendizaje. Madrid: Ediciones Narcea.
Cabero Almenara, J., & Llorente Cejudo, M. (2008). La alfabetización digital de los alumnos. Competencias digitales para el siglo XXI. Revista portuguesa de pedagogía, 7-28.
García Aretio, L. (2014). Bases, mediaciones y futuro de la EaD en la sociedad digital. Madrid: Editorial síntesis.
Ortíz, J. R. (1998). La educación a distancia en el umbral del nuevo paradigma telemático. Recuperado el 19 de Agosto de 2014, de http://goo.gl/TNEVsb